
La obesidad en su definición más simple es el resultado de una acumulación excesiva de grasas, que sobrepasa los niveles esqueléticos y físicos del cuerpo.
Según los Institutos Nacionales de Salud (de EE.UU.) un 20% o más por encima del peso corporal ideal convierte el sobrepeso en un factor importante de riesgo para la salud.
La obesidad se torna "mórbida" o "clínicamente grave" cuando alcanza un punto en el cual eleva de manera significativa el riesgo de padecer una o más condiciones de salud o enfermedades graves relacionadas con ella, y, que son causa de una discapacidad física significativa, o incluso la muerte.
Médicamente se le define como la condición en la cual la persona pesa 100 libras (50 Kg.) o más por encima de su peso corporal ideal o tiene un Índice de Masa Corporal (I.M.C.) de 35 con enfermedad asociada como hipertensión, diabetes, daño articular o tiene un I.M.C. igual o superior a 40.
Este trastorno es considerado como una enfermedad grave de carácter crónico, lo que significa que sus síntomas se van acumulando poco a poco durante un lapso de tiempo prolongado. Su tratamiento debe ser inmediato.
Las razones de este trastorno son múltiples y complejas y contrario a la creencia popular no es solo el resultado de comer en exceso.
Investigaciones revelan en muchos casos causas de tipo genético, hereditario, ambiental, metabólico y alimentario. Asimismo, hay ciertas condiciones médicas que pueden producir obesidad, como el consumo de esteroides y el hipotiroidismo.
Una vez arraigado el problema es poco lo que pueden lograr esfuerzos tales como los regímenes dietéticos y programas de ejercicios para lograr un alivio eficaz en el largo plazo.